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jueves, 16 de abril de 2009

Obispos, aborto, anticonceptivos y castidad.

Yo no soy partidario del aborto como 'medio' de control reproductivo, al fin y al cabo, nadie que trabaje en la Sanidad lo llegará a ver como 'la mejor de las soluciones' al problema de la Educación Sexual y Reproductiva, sino como 'un mal menor' y una medida 'ultimísima', porque supone el último peldaño en la escalera de opciones y el fracaso de todos los escalones anteriores. Pero, como progresista y socialdemócrata, creo que las mujeres deben tener derecho a decidir sobre su cuerpo y elegir de entre las distintas opciones que se les ofrecen.

La Iglesia y el PP opinan que los embriones humanos son personas con derechos. Es una opinión, su opinión. Y esa opinión suya quieren imponerla a la sociedad como si fuera una verdad absoluta y por eso vuelven a la calle.

Suele ocurrir que la Iglesia se moviliza contra leyes que dan opciones a la sociedad. La ley del divorcio permite divorciarse (no obliga a nadie), la ley del aborto permite abortar (no obliga a nadie), la ley de educación permite no estudiar religión (no obliga a nadie), etcétera. Leyes que permiten elegir entre las opciones, pero que no obligan a escoger una u otra opción, ni tan siquiera obligan a escoger, sólo dan opciones.

La jeraquía católica no quiere que los ciudadanos tengan opciones, que puedan elegir. Sólo les vale una versión de la realidad, su versión. A eso se le llama absolutismo.

La actual campaña de la Conferencia Episcopal contra los linces y las mujeres que abortan pone de relieve el patético deterioro de la formación intelectual del clero, que si bien nunca ha sobresalido por su nivel científico, al menos en el pasado era capaz de distinguir el ser en potencia del ser en acto. ¿Dónde quedó la teología escolástica del siglo XIII, que incorporó esas nociones aristotélicas? ¿Qué fue de la sutileza de los cardenales renacentistas? La imagen de deslavazada charlatanería y de enfermiza obsesión antisexual que ofrecen los pronunciamientos de la jerarquía católica no sólo choca con la ciencia y la racionalidad, sino que incluso carece de base o precedente alguno en las enseñanzas que los Evangelios atribuyen a Jesús.

La campaña episcopal se basa en el burdo sofisma de confundir un embrión (o incluso una célula madre) con un hombre. Por eso dicen que abortar es matar a un hombre, cometer un homicidio. El aborto está permitido y liberalizado en Estados Unidos, Francia, Italia, Portugal, Japón, India, China y en tantos otros países en los que el homicidio está prohibido. ¿Será verdad que todos ellos caen en la flagrante contradicción de prohibir y permitir al mismo tiempo el homicidio, como pretenden los agitadores religiosos, o será más bien que el aborto no tiene nada que ver con el homicidio? De hecho, el único motivo para prohibir el aborto es el fundamentalismo religioso. Ninguna otra razón moral, médica, filosófica ni política avala tal proscripción. Donde la Iglesia católica (o el islamismo) no es prepotente y dominante, el aborto está permitido, al menos durante las primeras semanas (14, de promedio).

Una bellota no es un roble. Los cerdos de Jabugo se alimentan de bellotas, no de robles. Y un cajón de bellotas no constituye un robledo. Un roble es un árbol, mientras que una bellota no es un árbol, sino sólo una semilla. Por eso la prohibición de talar los robles no implica la prohibición de recoger sus frutos. Entre el zigoto originario, la bellota y el roble hay una continuidad genealógica celular: la bellota y el roble se han formado mediante sucesivas divisiones celulares (por mitosis) a partir del mismo zigoto. El zigoto, la bellota y el roble constituyen distintas etapas de un mismo organismo. Es lo que Aristóteles expresaba diciendo que la bellota no es un roble de verdad, un roble en acto, sino sólo un roble en potencia, algo que, sin ser un roble, podría llegar a serlo. Una oruga no es una mariposa. Una oruga se arrastra por el suelo, come hojas, carece de alas, no se parece nada a una mariposa ni tiene las propiedades típicas de las mariposas. Incluso hay a quien le encantan las mariposas, pero le dan asco las orugas. Sin embargo, una oruga es una mariposa en potencia.

Cuando el espermatozoide de un hombre fecunda el óvulo maduro de una mujer y los núcleos haploides de ambos gametos se funden para formar un nuevo núcleo diploide, se forma un zigoto que (en circunstancias favorables) puede convertirse en el inicio de un linaje celular humano, de un organismo que pasa por sus diversas etapas de mórula, blástula, embrión, feto y, finalmente, hombre o mujer en acto. Aunque sean estadios (etapas) de un desarrollo orgánico sucesivo, el zigoto no es una blástula, y el embrión no es un hombre.

Un embrión es un conglomerado celular del tamaño y peso de un renacuajo o una bellota, que vive en un medio líquido y es incapaz por sí mismo de ingerir alimentos, respirar o excretar -no digamos ya de sentir o pensar-, por lo que sólo pervive como parásito interno de su madre, a través de cuyo sistema sanguíneo come, respira y excreta. Este parásito encierra la potencialidad de desarrollarse durante meses hasta llegar a convertirse en un hombre. Es un milagro maravilloso, y la mujer en cuyo seno se produzca puede sentirse realizada y satisfecha. Pero en definitiva es a ella a quien corresponde decidir si es el momento oportuno para realizar milagros en su vientre.

El niño es un anciano en potencia, pero un niño no tiene derecho a la jubilación. Un hombre vivo es un cadáver en potencia, pero no es lo mismo enterrar a un hombre vivo que a un cadáver. A los vegetarianos, a los que les está prohibido comer carne, se les permite comer huevos, porque los huevos no son gallinas, aunque tengan la potencialidad de llegar a serlas.

Un embrión no es un hombre, y por tanto eliminar un embrión no es matar a un hombre. El aborto no es un homicidio. Y el uso de células madre en la investigación, tampoco.

Otra falacia consiste en decir que, si los padres de Beethoven hubieran abortado, no habría habido Quinta Sinfonía, y si nuestros padres hubieran abortado el embrión del que surgimos, ahora no existiríamos. Pero si los padres de Beethoven y los nuestros hubieran sido castos, tampoco habría Quinta Sinfonía y tampoco existiríamos nosotros. Si esto es un argumento para prohibir el aborto, también lo es para prohibir la castidad. Pero tanta prohibición supongo que resultaría excesiva incluso para la Iglesia católica. Una de sus múltiples contradicciones estriba en que impone un natalismo salvaje a los demás, mientras a sus propios sacerdotes y monjas les exige el celibato y la castidad absoluta.

Desde luego, la contracepción es mucho mejor que el aborto, pero la Iglesia la prohíbe también (siguiendo en ambos casos al ex-maniqueo Agustín de Hipona, y no a Jesús). Tanto el anterior papa Wojtyla (Juan Pablo II) como el actual papa Ratzinger (Benedicto XVI) se han dedicado a viajar por África y Latinoamérica despotricando contra los preservativos y el aborto, lo que equivale a promover el sida y la miseria. En cualquier caso, la contracepción puede fallar. A veces el embarazo imprevisto será una sorpresa muy agradable. Otras veces, llevarlo a término supondría partir por la mitad la vida de una mujer, arruinar su carrera profesional o incluso traer al mundo un subnormal profundo (y no me refiero a un pobre enfermo con retraso mental, sino a un tonto de los cojones) o un vegetal humano descerebrado. Sólo a la mujer implicada le es dado juzgar esas graves circunstancias, y no a la caterva arrogante de prelados, jueces, médicos y burócratas empeñados en decidir por ella.

El aborto es un trauma. Ninguna mujer lo practica por gusto, o a la ligera. Pero la procreación y la maternidad son algo demasiado importante como para dejarlo al albur de un descuido o una violación. El aborto, como el divorcio o los bomberos, se inventó para cuando las cosas fallan.

Muchas parejas anhelan tener hijos, muchas mujeres desean quedar embarazadas y esperan con ilusión el nacimiento de la criatura. El infante querido y deseado suele estar bien alimentado y educado, colmado de cariño y estimulación y (salvo raro defecto genético) su cerebro se desarrolla bien. Por desgracia, el mundo está lleno de madres violadas o forzadas y de niños no deseados, abandonados a la mendicidad y la delincuencia, famélicos, con los cerebros malformados por la carencia alimentaria y la falta de estímulos, carne de cañón de guerrillas crueles y explotaciones prematuras. La jerarquía eclesiástica se ensaña con esas mujeres desgraciadas.

El cardenal nicaragüense Obando y Bravo se opuso al aborto terapéutico de una niña de nueve años, violada, enferma y con su vida en peligro... Hace un par de años, la Iglesia de Nicaragua acabó apoyando políticamente al dictador Daniel Ortega a cambio de que éste prohibiese definitivamente el aborto terapéutico... Hace unas semanas el arzobispo Cardoso ha excomulgado en Brasil a la madre de otra niña de nueve años violada por su padrastro y en peligro de muerte por su embarazo doble, así como a los médicos que efectuaron el aborto... En 2007 se hizo famoso el caso de Miss D, una irlandesa de 17 años embarazada con un feto con anencefalia, es decir, sin cerebro ni parte del cráneo, condenado a ser un niño vegetativo, ciego, sordo, irremediablemente inconsciente, incapaz de percibir, pensar ni sentir nada, ni siquiera dolor. Las autoridades impidieron que Miss D fuera a Inglaterra a abortar, aunque más tarde los tribunales anularon la prohibición. Los grupos católicos fanáticos presionan para que se impida a las irlandesas que viajen a Inglaterra a abortar, lo que choca con la legislación comunitaria, que garantiza la libertad de movimientos en la UE.

En España misma, el año pasado, una mujer preñada de un feto con holoprosencefalia, condenado a morir al nacer o a vivir como vegetal, tuvo que ir a Francia a abortar. El derecho a abortar es para muchas mujeres más importante que el derecho a votar en las elecciones, y ha de serles reconocido incluso por aquellos que personalmente jamás abortarían. En 1985 se aprobó la reforma del Código Penal para cumplir a medias y mal el programa electoral del PSOE. Desde entonces, tanto los Gobiernos de Felipe González como de Zapatero se han dedicado a marear la perdiz, diciendo que no era el momento oportuno y que había que esperar a que los obispos dejasen de vociferar. Pero los obispos nunca van a dejar de vociferar. Después de 24 años de remilgos, espero que los socialistas se decidan finalmente a liberalizar el aborto dentro de las primeras semanas del embarazo. Tampoco hace falta ser tan progre para ello. Margaret Thatcher, que de progre tenía bien poco, lo tenía ya perfectamente asumido hace 30 años.


martes, 17 de febrero de 2009

Las cacerías del PP (o 'cómo ser víctima de tu propia escopeta')

"A Arturo se le han dado entre 200.000 y 300.000 euros... no sólo cobró dinero, también le invitamos a varias cacerías en las fincas ‘La Parrilla’ (Toledo) y ‘Los Berrocales’ (Ciudad Real) [...] las comidas, los cartuchos, los hoteles… absolutamente todo pagado por la constructora, hasta las putas”

Es la denuncia de David Merino, ex director general de Dico-DHO, una constructora en suspensión de pagos tras una época boyante. Merino da detalles de los supuestos pagos al actual número tres de Aguirre, y apunta también a una serie de primeros ediles de municipios del noroeste de Madrid, una lista que incluye a los defenestrados Arturo González Panero (Boadilla) y Guillermo Ortega (ex alcalde de Majadahonda y ex gerente del Mercado de Puerta de Toledo) y a populares que aún no han sido imputados como Narciso de Foxá, actual alcalde de Majadahonda, y Ricardo Romero de Tejada, su antecesor en ese consistorio.

“Pagábamos en todos los sitios donde construíamos. Hemos actuado en Las Rozas, Majadahonda, Boadilla, Coslada, San Fernando de Henares, Villanueva del Pardillo… y muchísimo en Valdemoro cuando era alcalde Granados”, explica David Merino a la revista Interviú, que publica un reportaje sobre la presunta trama corrupta vinculada al PP. Merino trabajó en Dico-DHO entre 1997 y 2007 y su gestión coincidió en parte con la presencia de Granados en la alcaldía de Valdemoro (1999-2003). Tal como cuenta al semanario, él mismo pagó al entonces primer edil de la localidad y a su sucesor, José Miguel Moreno, cantidades que se niega a cifrar –“eso se lo diré al juez o al fiscal”, asegura- en una finca de Ciudad Real.

Las citadas cacerías habrían sido, según el denunciante, una verdadera estrategia de cortejo y corrupción. “Sumando acompañantes y constructores, se podían juntar unas cincuenta personas”, reunidas obedeciendo criterios como cargos y zona –por ejemplo, los alcaldes del PP del noroeste de Madrid, incluyendo a antiguos regidores y a posibles aspirantes-. “Yo he jugado al póquer en una misma partida con Granados y González Panero apostando billetes de 500 euros”.

PS: ¿Mucho más interesantes y divertidas las cacerías que montan los miembros del PP no? Que aprendan Bermejo y Garzón de los "maestros".

PS2: Con razón no he visto aún un billete de 500.

PS3: "No matéis al mensajero...". Y traduzco: no os molestéis en interactuar conmigo en los comentarios de la noticia; ni estoy obligado a contestar ni lo haré. Cada uno que se lo tome como quiera.

lunes, 19 de enero de 2009

La responsabilidad de las comunidades autónomas en la crisis.


Valcárcel y Camps se han vuelto a reunir para representar una escena a la que ya nos tienen acostumbrados: la culpa de todo es de Zapatero. Como lo dicen a dúo, parece que creen que tienen más credibilidad (por aquéllo de que "uno puedo equivocarse, dos ya es casualidad"). Muy especialmente llama la atención la ferocidad con la que ambos achacan la crisis económica a la incapacidad del gobierno para reaccionar, a sus medidas, a sus políticas... Parece como si la "cosa" no fuese con ellos, como si fueran meros espectadores de la situación sin más margen de maniobra que mirar y culpar a los demás. Pero, ¿qué peso tienen las comunidades autónomas en el desarrollo de nuestra economía? ¿Cuáles son sus competencias y su peso en las decisiones económicas?

LA VERDADERA HISTORIA

Uno de los rasgos dominantes de la evolución del sector público español en los últimos treinta años ha sido la 'descentralización' del gasto público. Durante este período, las Comunidades Autónomas han ido asumiendo progresivamente las competencias reconocidas hasta haber alcanzado, prácticamente, el techo competencial previsto en los primeros Estatutos de Autonomía.

La evolución del gasto de las Comunidades Autónomas y su participación en el gasto total del sector público administrativo «presenta puntos de inflexión que están conectados con la marcha del proceso de cesión de competencias y servicios» desde la Administración central.

El gráfico siguiente muestra la evolución de la descentralización del gasto público entre 1988 y 2005 pudiendo destacarse tres subperíodos (pinchando sobre los gráficos se ven a mayor tamaño):

— Hasta mediados de la década de 1980 se produce el grueso de traspasos (con la excepción importante de los servicios de educación y sanidad para las Comunidades Autónomas de vía lenta). En este período las Comunidades Autónomas alcanzan, en términos agregados, un 20% del gasto público, frente al 45% de la Administración central (por su parte, las Entidades Locales tenían una participación del 10% y la Seguridad Social del 25%).
— En los años siguientes la repercusión presupuestaria de los traspasos es menor. Las Comunidades Autónomas estabilizan su participación en el gasto en torno al 25% a lo largo prácticamente de toda la década de 1990.
— A partir de 1999 se produce, en términos presupuestarios, una segunda gran oleada descentralizadora con el traspaso de la educación y sanidad a las Comunidades Autónomas que todavía no tenían asumidas estas competencias.

Esta evolución lleva a la situación actual: las Comunidades Autónomas gestionan más de la tercera parte del gasto público. Si a ello se suman las Entidades Locales (13%, lo que significa que en los últimos 30 años apenas ha aumentado su participación), resulta que casi la mitad del gasto público es gestionado por las Administraciones territoriales. La Administración central apenas supera el 20%, correspondiendo el 30% restante a la Seguridad Social.


La distribución funcional del gasto público por Administraciones (pinchar en la gráfica para ampliar) pone claramente de relieve el reparto competencial de nuestro sector público. La Administración central tiene encomendados básicamente la prestación de servicios públicos tradicionales (Defensa, servicio Exterior, Seguridad Ciudadana y administración de justicia de ámbito nacional) y, además, una parte importante de su gasto corresponde a aportaciones a otras administraciones.



Una de las consecuencias del reparto funcional del gasto público es la distinta composición económica del gasto entre Administraciones
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Como se ha anticipado, la Administración central tiene un importante papel financiador de otras Administraciones públicas. Más del 40% de su gasto son transferencias a otras Administraciones.
A ello hay que unir un 6% de gasto adicional en concepto de contribución al presupuesto de la Unión Europea. A este respecto, debe tenerse en cuenta que el Estado aporta la totalidad de la contribución a la UE, mientras que recibe menos del 20% de los retornos, correspondiendo aproximadamente el 60% a las Comunidades Autónomas. (Ver el diagrama sectorial de la izquierda, el de los "quesitos").


A modo de resumen, también resulta interesante destacar dónde se produce la gestión de cada categoría económica del gasto:

— El 55% de los gastos de funcionamiento (personal y consumos intermedios) de todas las Administraciones públicas corresponde a las Comunidades Autónomas (otro 22% a la Administración central y un 22% a las Entidades Locales).

— Las Comunidades Autónomas son también las principales ejecutoras de la inversión pública (43% del total, frente al 30% de la Administración central y un 27% de los Ayuntamientos).

— En cambio, como ya se ha señalado, el 80% de los intereses de la deuda corresponden al Estado, mientras que las prestaciones sociales son gestionadas mayoritariamente por la Seguridad Social.


Uno de los rasgos fundamentales de nuestro sector público es el alto grado de descentralización administrativa alcanzado. Actualmente, la mitad del gasto público es gestionado por las Administraciones territoriales. Tanto las Comunidades Autónomas como los Ayuntamientos tienen una amplia presencia en la oferta de bienes y servicios más próximos al ciudadano, como sanidad y educación en el caso de las Comunidades Autónomas, y seguridad ciudadana, vivienda y servicios comunitarios, actividades culturales y recreativas, servicios sociales, transporte, etc. en las Entidades locales. Desde el punto de vista de la clasificación económica más del 75% de los gastos de funcionamiento y el 70% de la inversión de todas las Administraciones públicas corresponden a las Administraciones territoriales.

La Administración central, además tener encomendados la prestación de servicios públicos tradicionales (defensa, servicio exterior, y seguridad ciudadana y administración de justicia de ámbito nacional), asume un importante papel financiador de otras Administraciones públicas. Además, debe destacarse el mayor peso relativo que tiene la carga financiera de la deuda pública en la Administración central frente a las demás Administraciones, especialmente las Comunidades Autónomas. Ello es debido a que en los procesos de traspasos de competencias a las Comunidades Autónomas sólo se han transferido los activos, pero no la deuda utilizada para financiar los servicios y funciones transferidos.

A toda esta información hay que unir un dato crucial que el ciudadano no puede dejar de conocer:

Las competencias activas y de intermediación en empleo están en manos de las Comunidades Autónomas. Fueron transferidas por el gobierno de José María Aznar. Las pasivas, en manos del Estado.

El INEM no ejerce labores de intermediación, sus competencias se limitan a las políticas pasivas (registro y prestaciones). Las políticas activas son competencia de las CCAA (Sef, Servef, SOC, SAE...). Para cobrar el paro hay que acudir al INEM; y para buscar trabajo, a la respectiva agencia autonómica.


¿QUÉ TIENEN QUE DECIR A TODO ESTO VALCÁRCEL Y CAMPS?

Ramón Luis Valcárcel y su compañero Francisco Camps fueron los primeros en arrogarse la magneficiencia del crecimiento económico que sus respectivas comunidades disfrutaron en plena efervescencia de la burbuja inmobiliaria. Sacaron pecho como el que más, arrogándose la principal responsabilidad y mérito de que Valencia y Murcia lideraran las tasas de crecimiento por PIB de toda España. "Son las políticas del PP", decían. El resto de presidentes, aunque con un menor fervor, también se apuntaron al carro. La diferencia es que a día de hoy no se "lavan las manos" ni afirman sin pudor que la culpa de la crisis es del gobierno de Zapatero: tienen vergüenza torera, la que le falta a la pareja de presidentes levantinos.

Valcárcel y Camps son dos tramposos. Son además unos "estafadores" sociales, por cuanto utilizan con total descaro la mentira y la desinformación para engañar y confundir a los ciudadanos. Cuando las cosas van rematadamente bien es gracias a ellos; cuando van mal la culpa es de Zapatero. ¿No es un fraude la actuación de estos señores? ¿Entonces para qué gastamos sueldos en consejeros de economía, en institutos de Fomento, para qué asumimos la mayor parte de competencias? Si la cosa no va con ellos, sobran todos, ellos los primeros.

Después de leer los datos y los gráficos que demuestran que el peso económico de las comunidades autónomas es mucho mayor y mucho más crucial en gasto público, inversiones públicas, recepción de fondos comunitarios y competencias tan importantes como sanidad, educación, urbanismo, seguridad, etc...mientras el Estado soporta las cargas (como la deuda pública y la seguridad social) la pregunta que debemos hacernos es: ¿si Valcárcel y Camps siguen achacando la culpa de la crisis al gobierno central (que tiene un peso menor que las Comunidades), a qué esperan ellos para dimitir ahora que lideran la destrucción del empleo en el último año?

Las competencias urbanísticas y de ordenación del territorio están en sus manos. Ellos han diseñado la espiral de especulación y corrupción que asola nuestras comunidades. Tienen competencias básicas en empleo, en economía, presupuestos comunitarios que doblan las partidas que destina el Estado a las Comunidades Autónomas, y han sido los receptores de la mayor cuantía de fondos comunitarios que se recuerda. ¿Cómo han gestionado todo ese dinero? ¿No tienen ninguna responsabilidad? ¿La tiene quien maneja el 20% del gasto público (gobierno central) y no la tiene quien dispone de más del 50% (gobierno autonómico)?

La información es poder. Las comunidades autónomas son las hijas mimadas del Estado y de los ciudadanos. Todos miramos a Madrid cuando las cosas se ponen feas, somos ignorantes de que cada comunidad se ha convertido en un pequeño Estado. La presión, en cualquier caso, debe hacerse en ambas direcciones, sin olvidar a nuestros ayuntamientos, aquellos que gestionen los recursos y servicios más cercanos para el ciudadano. ¿Cómo ha gestionado el dinero mi alcalde durante estos años? ¿Ha ahorrado, ha aplicado una política de responsabilidad en el gasto? ¿Ha aplicado políticas de "suelo" que favoreciesen la iniciativa pública? ¿Ha dilapidado todo el suelo o ha optado por no especular con la vivienda?

Señores Camps y Valcárcel, miremos al presidente del gobierno, de acuerdo. Pero antes, mírense ustedes sus políticas, sus gobiernos, sus decisiones, porque tienen un peso "real" mayor, y una capacidad de maniobra superior.

Desgraciadamente la crisis no se soluciona con leyes. No es admisible que el hermano rico diga que la culpa de la crisis es del hermano pobre. Si la culpa es de Zapatero, más culpa tienen ustedes. En cualquier caso, la responsabilidad será de todos, empezando por ustedes, campeones del ladrillo y máximos representantes de las políticas neoliberales en España. No actúen como si la situación no fuese con ustedes.

¿Pueden dejar de mentir, de escurrir el bulto? ¿O tendremos que empezar a mirar a nuestros gobernantes regionales con lupa y a atribuirles su verdadero peso en la solución de esta crisis? Eso no les daría muchos votos, señor Camps, señor Valcárcel, que parece que es lo único que les preocupa.

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Fuentes:
- El Gasto Público en España en un contexto descentralizado (Carmen Luisa Gil-Ruiz-Esparza y Jaime Ruiz Quintana);
- La Sombra De Aznar.
- Cuadernos Keynesianos

jueves, 8 de enero de 2009

Echamos de menos una de las pp-fotos

ESTOS SEÑORES DEL PP ilorcitano dicen en su nota de prensa que los presupuestos del 2009 son "Ajustados a los tiempos de crisis económica que vive nuestra sociedad, estos presupuestos tratan de reflejar las necesidades del municipio ilorcitano, incorporando nuevos proyectos que se desarrollarán en este ejercicio, prosiguiendo en el camino de la consecución de los objetivos y revirtiendo todo ello en servicios de mayor calidad al ciudadano y en una mayor eficacia y eficiencia"

Pues para muestra un botón, esperemos que empiecen por la Cuesta de Matuteros y los Cabezos...


En las orillas de la carretera se acumulan desechos y basuras, encontramos tramos sin pavimentar junto a edificios en ruina y solares abandonados.

¿Cómo puede la alcaldesa alardear de estar potenciando el turismo, con sus vallas indicadoras de cabezos si cuando te das una vuelta por este pueblo parece sacado de una película de los años 20?

Es lamentable darse cuenta que nos encontramos con un pueblo roto, abandonado de la mano de Dios.

En los bordes de la carretera, en los solares abandonados y en algunas calles se amontonan desperdicios y residuos que llevan allí meses sin que el Ayuntamiento se haya preocupado lo más mínimo por acondicionar y limpiar la zona.



Todo esto no es que lo digamos por gusto, o por el mero hecho de ser partidistas, es porque de alguna forma los vecinos están viendo como se degradan las condiciones de vida en estos barrios.

Con ello el actual equipo de gobierno, demuestra una vez mas la PPolitica discriminatoria para con los barrios más antiguos de Lorqui, en favor de ZONAS RESIDENCIALES, a precios eso si, tan caros como los dotados de calles asfaltadas. Es decir: A PAGAR LOS MISMOS IMPUESTOS, PARA RECIBIR MENOS SERVICIOS. ¿Y esto no es discriminación?

ESTA ES LA POLITICA DE TODOS Y PARA TODOS , DE LA QUE TANTO ALARDEA EL PP.

Como puede comprobar cualquier ilorcitano que se dé una vuelta por allí, en el Cabezo hay todavía calles que no están pavimentadas, o lo están insuficientemente, y siguen existiendo lugares que entrañan un grave peligro para los que allí viven, especialmente cuando llueve.

Y mientras tanto, Dolores García y su equipo de gobierno siguen hablando de que se están haciendo las inversiones necesarias para que Lorqui sea un pueblo de "primera"...



¿Un pueblo de "primera"?

Sí, pero de primera NECESIDAD.

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